Es curioso que queramos lograr un cambio haciendo lo mismo, siempre. Dice un viejo proverbio oriental: “Cambia tu mirada, y todo cambiará”, que podemos entender como: “Cambia tu mente, y todo cambiará”, porque finalmente no vemos con los ojos, vemos con el cerebro. En fin, divina la frase, pero: ¿cómo se hace?, ¿cómo cambio mi presente, mi manera de pensar? Ante estas cuestionamientos, el coaching puede ser la metodología indicada para lograr una respuesta positiva.
Dale valor a tu presente tal cual está
Ahora bien, sabemos que debemos cambiar, aunque no sabemos qué debemos cambiar o por dónde comenzar. Como un andamio, el coaching parte de tu estado presente, y para hacerlo te propone ordenarlo a partir de áreas, para puedas comenzar a analizarlo.
Para que te resulte más sencillo analizar tu presente, podés dividirlo en diferentes áreas, como por ejemplo: relaciones sociales y familiares, aspiraciones profesionales y educación, estado físico, recreación y esparcimiento, responsabilidades diarias, contribuciones a la sociedad, bienestar mental, emocional e interior. También podés sintetizar las áreas en: trabajo, salud, dinero, crecimiento personal, amistades, entorno, ocio, amor y familia.
Podés evaluar tu presente de manera descriptiva, es decir tomar cada área y describir qué pensás o cómo te sentís en relación a cada uno. O podés puntuarlas. También puedes hacer ambas cosas, cuantos más datos, mucho mejor. Como vimos en el post sobre El presente, antes de comenzar a evaluarlo es conveniente aquietar nuestra atención, y comenzar a practicar una atención de calidad para poder percibir con mayor claridad el tipo de pensamientos y sentimientos según el área que estamos evaluando.
